| Ismael Serrano en Posadas |
Me demoré muchísimo en postear esto... ya se... pero siempre por una cosa u otra no lo hacía...
El 29 de marzo, Ismael Serrano llegó por primera vez a Posadas. Casi un milagro. El primer día de venta de entradas, la boletería abrió a las 9 de la mañana, llegué a las 10.30 y ya solo había en fila 6 y quedaban 3 entradas en esa fila. Increíble!

Por supuesto que los días pasaron lentamente hasta el día del concierto. El espectáculo que presentó fue "Sueños de un hombre despierto", inspirada en Aristóteles quien dice: “la esperanza es el sueño de los hombres despiertos”. La escenografía estaba ambientada en una ciudad portuaria e imaginaria llamada Peumayén y desde allí Ismael nos conquistó.
Todo el concierto acústico fue un sueño, plagado de risas y anécdotas de su infancia y explicaciones de las canciones. En su repertorio incluyó Somos, Sucede que, Sesión Continua, Duermes, Zamba del Inmigrante, Vine del Norte, Ya vez, entre otros. Cuando se retiró del escenario por primera vez y como parte del show, comenzaron eufóricos las exclamaciones de los presentes: “otra, otra, otra”.Volvió a escena y cerró con Últimamente, Tierna y Dulce y Papá cuéntame otra vez.
Eran las 00:25. Habían pasado apenas unos minutos desde que terminó el show. Decenas de fanáticas nos apostamos delante de las puertas del auditorio del Montoya esperando la salida estelar de nuestro ídolo madrileño. Aunque los productores trataron de ahuyentarnos, no nos dejamos engañar. Finalmente, después de un concierto de casi tres horas, Ismael salió por la entrada principal y una avalancha impidió que siguiera su paso. Él, carismático y paciente, atinó a decir: “voy a sacarme fotos con todas y a todas les firmaré autógrafos”. Y así fue!


El 29 de marzo, Ismael Serrano llegó por primera vez a Posadas. Casi un milagro. El primer día de venta de entradas, la boletería abrió a las 9 de la mañana, llegué a las 10.30 y ya solo había en fila 6 y quedaban 3 entradas en esa fila. Increíble!

Por supuesto que los días pasaron lentamente hasta el día del concierto. El espectáculo que presentó fue "Sueños de un hombre despierto", inspirada en Aristóteles quien dice: “la esperanza es el sueño de los hombres despiertos”. La escenografía estaba ambientada en una ciudad portuaria e imaginaria llamada Peumayén y desde allí Ismael nos conquistó.
Todo el concierto acústico fue un sueño, plagado de risas y anécdotas de su infancia y explicaciones de las canciones. En su repertorio incluyó Somos, Sucede que, Sesión Continua, Duermes, Zamba del Inmigrante, Vine del Norte, Ya vez, entre otros. Cuando se retiró del escenario por primera vez y como parte del show, comenzaron eufóricos las exclamaciones de los presentes: “otra, otra, otra”.Volvió a escena y cerró con Últimamente, Tierna y Dulce y Papá cuéntame otra vez.
Eran las 00:25. Habían pasado apenas unos minutos desde que terminó el show. Decenas de fanáticas nos apostamos delante de las puertas del auditorio del Montoya esperando la salida estelar de nuestro ídolo madrileño. Aunque los productores trataron de ahuyentarnos, no nos dejamos engañar. Finalmente, después de un concierto de casi tres horas, Ismael salió por la entrada principal y una avalancha impidió que siguiera su paso. Él, carismático y paciente, atinó a decir: “voy a sacarme fotos con todas y a todas les firmaré autógrafos”. Y así fue!














































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